Carlos Cazorla, Kinesiología Barcelona

Bienvenida a mi espacio, soy Carlos Cazorla, Kinesiólogo en Barcelona especialista en Kinesiología Emocional...

…Y al igual que tú, hubo un momento en mi vida donde me rompí en mil pedazos.

Depresivo total sin que yo fuese consciente y sin ni un solo propósito o ilusión que me impulsara a salir a la calle y afrontar el mundo. Tan siquiera disfrutaba de las pequeñas cosas que antes sí me motivaban.

A continuación, te regalo una parte de mi historia, para enseñarte cómo llegué a crear mi propio programa de Kinesiología Emocional. ¡¡La terapia holística que me devolvió la vida!!

"Toda vida tiene un punto de partida, un momento clave que marca el inicio de un camino lleno de aprendizajes y transformaciones"

Se podría decir que nada más nacer (con unos 2 añitos de vida) la vida se empeña a ponerme la zancadilla… me ingresan de urgencias en el hospital.

Un jarro de agua fría cae sobre mis padres cuando el médico, después de varias pruebas, les espeta un «su hijo tiene cáncer de huesos». Imaginad qué momento

Por suerte (por llamarlo de alguna manera) y a través de mi pediatra, me derivan hacia otro hospital para tener una segunda opinión. Allí el diagnóstico cambia a infección de huesos (enfermedad que puede provocar enanismo) y gracias a un tratamiento, todo queda en un «susto».

"Cada trauma encuentra su raíz en un instante preciso, ese segundo en el que la inocencia se quiebra y nace el largo sendero hacia la reconstrucción del alma."

Más tarde, con 7 años, viví el peor momento de mi vida junto a mi madre, en una playa de la Costa Brava. Veraneando en familia con mis tíos y mi prima, estaba jugando tranquilamente en la orilla cerca de unas rocas, con el agua apenas rozándome la cintura.

De repente, una corriente me arrastró hacia el fondo. Mi madre se lanzó sin dudarlo para sacarme de allí, pero desafortunadamente, ambos comenzamos a ahogarnos.

Perdí el conocimiento durante unos minutos; quizás estuve incluso muerto, no lo sé. Solo guardo ligeros fragmentos de un espacio oscuro (al que yo llamo «la nada») y del que no fui consciente, hasta que volví en mí…

Mi gran cargo de conciencia

Le «debía» la vida a alguien y no sabía a quién…

Recuerdo aquel instante de forma vívida: mis ojos se abrieron como platos y me encontré en brazos de un hombre que me llevaba hacia la orilla. Mi mirada estaba perdida mientras veía cómo reanimaban a mi madre, que se encontraba en parada cardiorrespiratoria.

En el hospital, los médicos ¡no daban crédito! mis pulmones no se habían llenado de agua, sin embargo, mi madre quedó apenas a un centímetro más de agua para no contarlo. Y eso no fue todo…

Mi tía, que nos acompañaba, desarrolló un Glaucoma (hipertensión intraocular) a raíz del shock y quedó con ceguera permanente en ambos ojos. Y, por si no fuera suficiente, supe que uno de los miembros de una pareja que también se lanzó a socorrerme, falleció ahogada por la misma corriente.

¿Te imaginas las creencias que pueden surgir al vivir algo así? Sigue leyendo; estoy seguro de que te interesará descubrir que hice con todo eso.

La Noche Oscura del Alma

Esta experiencia dejó en mí una huella silenciosa y profunda, de la que no fui consciente hasta pasados los treinta y pocos años.

Con 27 años, vivía enfurecido con el mundo; para mí, todo estaba plagado de injusticias y corrupción. Sentía una urgencia casi obsesiva por “despertar” a la gente, convencido de que el sistema nos manipulaba para mantenernos a su merced.

Para que lo entendáis, me convertí en un conspiranoico radical. Intentaba ser una especie de “superhéroe” que desenmascarase a quienes consideraba culpables, pero lo único que conseguía era frustrarme y envenenarme a mi mismo, con emociones como la ira y el resentimiento.

Me alejaba de la vida real, esa que ocurría a mi alrededor (de la que no me quería hacer cargo) mientras yo vivía en no se qué mundo (por aquel entonces había roto una relación de seis años, abandoné mi trabajo y recibí una noticia alarmante sobre mi salud).

 

Vivía encerrado en mi habitación, apenas salía con mis amigos y trabajaba lo justo para no “alimentar” a ese sistema que tanto odiaba…

La monotonía y el aislamiento se convirtieron en mi zona de confort. Hasta que llegó el día en que comprendí que debía romper ese bucle que me estaba robando la vida.

hombre reflexionando sobre convertirse en terapeuta holístico
Hombre camino a convertirse en terapeuta holístico

Buscando ayuda... en pro de un terapeuta holístico

Había probado con algún que otro terapeuta holístico antes, pero nunca me sentí cómodo; ninguno me ofrecía lo que yo ni siquiera sabía que necesitaba. Hasta que una amiga me habló de una terapia de la que jamás había oído hablar: la Kinesiología. Solo necesité una sesión con José para darme cuenta de que allí estaba la solución a mis problemas.

Gracias a la kinesiología, comprendí lo que me ocurría. ¡¡Estaba enfadado con la vida!! (o más bien conmigo mismo) Me irritaba pensar que mi madre había arriesgado tanto para salvarme y que, pese a todo, yo estaba desperdiciando mi existencia.

Sentía culpa por haber dejado ciega a mi tía, por casi perder a mi madre y por la muerte de aquella persona que también se lanzó a ayudarme.

Me creía indigno de vivir y de tener la vida que tenía; pensaba que había gente que merecía mucho más que yo, y ya nada me importaba ni tenía valor.

Hasta ese momento, había vivido toda mi vida sin ser consciente de esas emociones. No les daba importancia y, cuando hablaba del accidente, lo hacía como si fuera una anécdota más.

Kinesiología Emocional

La kinesiología emocional consiguió liberar todos esos pensamientos y tensión emocional asociada que mi inconsciente había almacenado y que me empujaban hacia una depresión profunda y silenciosa.

Tras experimentar esa sanación tan intensa, sentí que debía formarme como kinesiólogo emocional. Quise así acompañar a otras personas que, como yo, buscan un salvavidas que les ayude a recuperar el propósito y el sentido de su existencia.

Terapeuta holístico en Barcelona

Carlos Cazorla

Kinesiólogo en Barcelona

Todos estamos conformados de creencias que no solo pueden limitar nuestro día a día, sino que también gobiernan nuestros actos y pensamientos.

Mi autoestima estuvo a ras del suelo durante mucho tiempo, consecuencia de esas mismas creencias que he ido mostrando en este espacio. Y confieso que no fueron las únicas; a lo largo de mi vida surgieron nuevas situaciones que generaron patrones y creencias adicionales que, de igual modo, condicionaban mi manera de vivir.

La kinesiología no solo es un posible camino para liberarte de tu sufrimiento, sino también la vía para despertar a tu verdadero SER.

Mi Formación como kinesiólogo emocional:

Kinesiología Unificada en IEKU (Instituto Europeo de Kinesiología Unificada)

Kinesiología Transgeneracional en IEKU (Instituto Europeo de Kinesiología Unificada).

Conoce Historias de Transformación Reales

¿Preparada para Liberar tus Bloqueos Emocionales?

Te acompaño en tu proceso de sanación emocional profunda. Reserva tu primera sesión.

Reservar Primera Sesión Donde está la Consulta

FAQS: Tienes dudas?

Lo que más me dicen es: “Siento paz, relajada". No busco solo aliviar un síntoma, sino ayudarte a ver la vida desde otra perspectiva. Te acompaño para que conectes contigo misma, y salgas con más claridad, calma y sentido.
Quien llega a mi consulta se queda por cómo la hago sentir: escuchada, comprendida, sin juicio. No sigo un protocolo rígido. Conecto contigo desde lo humano. Me implico, pienso contigo, y busco que salgas con una percepción nueva de tu vida.
No me quedo en lo superficial. Como terapeuta holístico, trabajo con tus creencias, emociones, cuerpo y mente. No busco que “pienses en positivo”, sino que entiendas por qué percibes como percibes y encuentres nuevas formas de estar en el mundo.
La transformación nace dentro. A veces es poder respirar sin miedo, otras mirar tu historia sin dolor. Como terapeuta holístico, te ayudo a cambiar desde lo profundo, no desde la superficie. Es pasar de sobrevivir… a empezar a vivir con verdad.

¿Quieres experimentar una sesión de Kinesiología Emocional?

PRUEBA LA «SESIÓN RELAX» de 30 min.

Scroll al inicio